Los MBA no encajan en la filosofía Zen japonesa

Siglos de aislamiento y un entorno geográfico limitado han hecho de Japón un país único con una cultura diferente. El mundo empresarial no escapa a estas tendencias y con una filosofía muy centrada en el trabajo los MBAno acaban de convencer a los empresarios nipones.

Japón no es la tercera economía mundial por casualidad. Una filosofía empresarial de lo más particular, basada en el trabajo y la lealtad por encima de cualquier otra cuestión, ha servido para levantar a un país hundido tras la Segunda Guerra Mundial. Y es que en el país del Sol Naciente casi todo son peculiaridades que escapan a la norma.

Para empezar, su economía es el paradigma de cómo mantener el ritmo productivo en un entorno de deflación y con tipos de interés rondando el cero por ciento durante décadas. A esto hay que añadir su particular visión del mundo de los negocios, basado entre otras cosas en la filosofía Zen, que promueve una actitud calmada y tranquila ante la vida. La guinda es la visión del trabajo como fórmula para la realización personal y una capacidad productiva fuera de lo normal. Esto ha dado lugar a conocidos modelos de negocio como el Kaizen–que aúna la Calidad total con un sistema ‘just in time’ y un mantenimiento productivo total- o el el Kyosei.

Todo esto hace de Japón y su entorno empresarial algo único y por eso lo que en otros lugares funciona allí no lo hace. Un buen ejemplo lo pone la escasez de escuelas de negocio en un país con una cultura del trabajo y de la gestión corporativa tan marcada. Y es que a diferencia del resto la cultura occidental, en el Sol Naciente el valor de los MBA es mucho más relativo.

Si en el mundo occidental un MBA sirve para impulsar la carrera profesional de quienes lo cursan o para reorientarla, en Japón no ocurre lo mismo. De hecho, buena parte de las compañías niponas siguen sin saber qué hacer con sus graduados en escuelas de negocio y en ocasiones terminan colocándolos en sectores que nada tienen que ver con su formación ejecutiva o reformándolos para que se adapten a una visión y forma de trabajo más japonesas.

En el fondo, estas reacciones son el reflejo de su particular forma de entender la gestión y la forma en la que se debe progresar dentro de la empresa. En Japón predomina la creencia de que lo aprendido en las aulas tiene su valor, pero que éste no se acerca al ‘know-how’ que se obtiene con el trabajo diario sobre el terreno. Es decir, prima la experiencia real y si es en la propia fábrica mejor, frente a la teoría de las escuelas de negocio.

En este sentido, el MBSencuentra su lugar como refuerzo para los directivos que ya han cumplido con la cadena de trabajo. No estaríamos hablando de un atajo formativo hacia el mundo de la alta dirección, sino como el complemento e incluso el culmen de la misma.

Las escuelas de negocio son conscientes de este panoramay tratan de hacerse un hueco intentando que sus MBAsean más relevantes para las empresas. La tarea no es sencilla y los primeros pasos se están encaminando hacia programas que tengan en cuenta la cultura corporativa local. Algunos centros ya han incluido entre sus lecturas obligatorias libros sobre la filosofía budista Zen y otras orientadas a entender cómo las principales economías japonesas han innovado compartiendo el llamado conocimiento táctico, que suele transmitirse a través del mecenazgo y las relaciones personales durante largos periodos de tiempo. Esta visión es prácticamente opuesta a la de Wall Street y por eso estas empresas necesitan un MBA completamente diferente.

La necesidad de las empresas de incorporar directivos de perfil medio alto también se encuentra detrás del renovado interés de las escuelas de negocio por el mercado japonés. Desde que el Ministerio de Educación accedió a acreditar a escuelas de negocios para formar profesionales de gestión hace siete años, más de 30 escuelas se han creado a lo largo de las ciudades más importantes como Tokio u Osaka y ofrecen programas de fin de semana y de tarde con una duración que oscila entre los dos u los cuatro años.

En un momento de crisis, las empresas japonesas interesadas en formar a sus empleados con unMBAhan visto a las escuelas locales como una solución más económica a enviar a sus empleados a Estados Unidos o el Viejo Continente. Esto no quiere decir que el camino hacia el estándar que ya existe en Europa vaya a ser rápido o libre de obstáculos. Todavía persisten las dudas acerca de la validez de lo que se aprende en la escuela frente a la experiencia en la empresa.

Como en el resto de la cultura nipona, la pasión por lo artesanal es todavía muy fuerte en el ámbito de la empresa. Esto dificulta todavía más la introducción de modelos de gestión más estandarizados y que se asemejen más a una cadena de producción.

Pero lo más sorprendente para una cultura que se ha adaptado tan bien al capitalismo es que algunos mandatarios incluso se plantean la necesidad real de obtener cada vez un porcentaje de beneficios mayor. Lo que importa es la capacidad para solventar los problemas, algo en lo que los japoneses han demostrado ser realmente eficaces, lo que de nuevo lleva a plantearse la misma pregunta que al principio del artículo. ¿Realmente necesitan los japoneses un MBA?

Fuente: waytoma.com

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