Pese al progreso, se resisten a morir…

Lecheros, dactilógrafos, telegrafistas, estibadores, lavanderas, proyectoristas. Con el correr de los años, muchos oficios fueron desapareciendo paulatinamente. Algunos debido a los cambios históricos que hicieron que quedaran en el olvido. Pero muchos otros, por causas de índole socioeconómicas y por el avance de las nuevas tecnologías, que provocaron que importantes saberes se perdiesen, lo que impactó directamente en las industrias, en las economías hogareñas y en el arte.

Sin embargo, muchos hombres y mujeres continúan con esos oficios que fueron perdiéndose con el progreso de la sociedad y el paso del tiempo. Silenciosos pero perseverantes realizan actividades que son parte de un modo de vida que se resisten a abandonar, por tradición familiar, por necesidad o porque simplemente se sienten orgullosos de llevarlas adelante.

La mayoría se ocupa de actividades caracterizadas por la habilidad manual y poseen un vastísimo cofre de secretos profesionales. El avance de la tecnología, los cambios en los modos de vida moderna y las demandas que plantea el consumo hicieron que se convirtieran en oficios en vías de extinción.

Guillermo Míguez vive en Lugano pero la mayor parte de su vida la pasó en el barrio de Villa Crespo. Hoy tiene 65 años y 50 de relojero. “Empecé en el 62 en la famosa empresa Cronos como dibujante de planos de relojes para, unos años más tarde, ya meterme en lo que es la parte técnica del reloj. En 1983 entré a trabajar en Aerolíneas Argentinas y me dedicaba específicamente a los relojes industriales para hacer control de personal y mantener el funcionamiento del fichaje con tarjeta de cada empleado”, relata con nostalgia.

Recién en 1987 y con todo un camino de práctica recorrido, se recibió de técnico relojero cronometrista en la Escuela Suiza.

Con respecto a la situación actual de su oficio, Guillermo explica: “No hay enseñanza de relojería en la actualidad. Lo única que se acerca es el Otto Krause pero tiene otras materias. No se enfoca completamente en la relojería”. Y reflexiona: “Hoy en día lo relojes se usan y si se rompen se tiran”.

Entonces, la pregunta es ¿quiénes acuden a él? “Tengo la suerte de trabajar con clientes más románticos o conservadores que acuden a mí para hacerles el arreglo de relojes clásicos. Dedicarle toda una vida a esto hizo que tuviera clientes fijos y puedo ubicar el tiempo a mi manera, tengo mi libertad. Y es una satisfacción poder hacerlo porque soy deductivo, estudio, no tiro la toalla. Si no hay repuestos, los fabrico. Aunque no es fácil.”

Guillermo opina desde el corazón y el orgullo por su profesión sobre la desaparición de algunos oficios: “Me parece que se perdió la artesanía de las personas, la imaginación, el decir: ‘Uy, mirá, camina, anda’. Y yo me siento feliz viendo a la gente contenta por haberle solucionado un problema. Es algo muy gratificante”.

Marcela Pandullo tiene 42 años y desde hace 10 se dedica a la restauración de fotografías. En la Argentina existen pocas personas que manejen la técnica. Pandullo tuvo que formarse en el exterior, haciendo cursos y pasantías en México y Brasil. La escasez de espacios de formación está relacionada a los costos que requiere este trabajo. La restauradora en estos momentos está trabajando para la Secretaría de Cultura de Nación en una colección de fotos del Museo Sarmiento.

“Solamente en los museos y monumentos históricos hay una conciencia de la importancia de la restauración, en el caso de particulares son pocas las personas que poseen material antiguo y quiere recuperarlo”, asegura.

Héctor Arturi dice que tiene “muchos años”. La casa de este abuelo, en Caballito, es un impresionante archivo audiovisual en 35 mm. Desde adolescente se dedicó a ser proyectorista de cine, hoy jubilado asegura que “ni loco se pone los anteojos 3D”, para ir al cine, defendiendo el cine más clásico. “Yo era Alfredo, el de Cinema Paradiso”, cuenta orgulloso.

Su oficio desapareció con la digitalización del cine y ahí tuvo que jubilarse casi obligadamente: “El amor por el cine sigue pero hoy no tengo forma de ejercer mi oficio”, dice con tristeza.

Cristina Lucchetti tiene un oficio particular: se dedica a la restauración de muñecas de porcelana. Para ello se formó y posee un máster en muñecas antiguas. Tiene 59 años y hace casi 20 que se dedica a este trabajo. Lo suyo pasa por una pasión personal: “Siempre me gustaron las muñecas, desde chica”. En cuanto a los alcances actuales de esta actividad dice: “La profesión está limitada porque los materiales vienen de afuera”. Para sobrevivir, esta vecina del barrio de Monserrat se dedica a dar clases. “Antes había más alumnas, pero por suerte siempre hay gente interesada en aprender cosas como éstas”. Pero también tiene sus clientes: “Son gente mayor que tiene muñecas de su infancia que quiere restaurar, generalmente para regalarle a una nieta. Porque las muñecas tienen una carga afectiva muy grande”.

Este oficio se trata de un trabajo artesanal, que implica el pulido, el colado de los ojos y la abertura, y el maquillaje.”Mis muñecas son de colección, pero tampoco estoy en contrade las Barbies, me parece perfecto. A mí me gustan todas las muñecas”, dice Cristina.

Por una tradición que fue pasando de generación en generación, la familia Sala se dedica a la fabricación de sombreros desde hace 75 años creando sus propios modelos. Es una de las pocas fábricas que quedan en la Ciudad, se encuentra en Caballito y es comandada por Rodolfo, sus hijos y sobrinos. “El que no conoce a Sala no tiene nada en la cabeza”, es su eslogan que plasma con humor la historia de la fábrica.

Algunos lo hacen desde el recuerdo nostálgico, otros con el ejercicio cotidiano de sus oficios, pero todos -Marcela, Guillermo, Cristina, Héctor y los Sala- dan una batalla diaria para que sus oficios no queden en el olvido.

María Florencia Alcaraz, Redacción de Diario Z de Buenos Aires

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: