El emprendedor Pyme y su ambiente ideológico

El emprendedor Pyme casi nunca piensa en este tema pero es importante que sepa que existe y lo analice: en qué sopa ideológica flota. No hablamos de sistemas económicos ni de ideologías político-sociales sino de esquemas y perfiles mentales. Generalmente los analistas, para detectar si el emprendimiento tiene bases firmes para triunfar, miran y extrapolan los fríos datos financieros pero nunca miran al que creó y empuja el carro del emprendimiento. Es importante comenzar el análisis por ese punto, más importante que pasearse por los fríos datos de dineros que van y vienen. Hay que preguntarse (y responderse) ¿de dónde nace esa motivación que hace que la persona soporte rigores en pos de su idea? Si el emprendedor es feliz haciendo negocios, creando riqueza, generando puestos de trabajo, con seguridad que su emprendimiento será exitoso porque estaríamos en presencia de una persona que es más grande que los problemas que va a encontrar en su camino. Pero si su motivación es meramente económica, para subsistir él y su familia, lo más probable es que ese emprendimiento llegue a un punto en que la satisfacción es igual a la necesidad y deje de crecer, y luego desaparezca. Por ahí debemos partir, y eso no lo dicen los balances ni los estados de resultados.

La escala ideológica, como la llamo, tienen tres niveles, siendo el más alto, el nivel simbólico. Después vienen el estratégico, y al final de la triada el táctico. De ellos, el que más influye en el futuro es el simbólico, y sin embargo es el más escondido, casi ignorado. Este nivel está formado por el conjunto de ideas o programas que mueven la acción del emprendedor y que perfilan su futura estrategia y tácticas y le da forma a sus decisiones. Son programas internos, que todos traemos desde la niñez, y que nos hacen comprender la realidad y comportarnos de cierta manera. Son programas que definen la calidad de nuestras decisiones en el negocio. Por ejemplo, el programa de actitud ante el dinero es uno. ¿Piensas que el dinero es algo pernicioso? ¿Crees que ser rico es algo malo? ¿Crees que los empresarios son todos unos depredadores y abusadores del entorno? ¡Cuidado, que quieres transformarte en uno de ellos! Otro es el programa de las personas. ¿Los consideras como simple mano de obra utilizable? ¿O como colaboradores en igualdad de condiciones de aportar ideas valiosas que tu? ¿Crees firmemente en el llamado “talento humano”? Todos responden positivamente pero la gran mayoría se comporta de manera radicalmente distinta. Y lo peor es que no saben por qué. Uno tercero es el programa de los objetivos. ¿Quieres crear un emprendimiento que trascienda o te basta con crearte un buen pasar? Y así. Este nivel simbólico es la sopa primordial de las futuras decisiones emprendedoras y empresariales.

El segundo nivel es el estratégico. Para no hacerla difícil, digamos que lo estratégico se refiere al largo plazo. ¿En qué pensamos? ¿En pagar los salarios este fin de semana? ¿En juntar para las primas y aguinaldos de fin de año? ¿En cambiar la máquina AXZ por el modelo BGE? ¿O nos ponemos a pensar en cuál es realmente nuestro negocio? Muchos emprendedores no saben definir su negocio. Creen que venden electrodomésticos cuando en realidad venden la posibilidad de que un cliente se lleve una cocina a crédito; es decir, son entidades financieras y no comerciales. ¡Sin embargo, reaccionan y se comportan como comercios! El marketing tradicional nos ha enseñado a pensar en las Cuatro P, pero en los tiempos que corren la gente no compra productos sino compra Valor… y no hay ninguna P para ese componente. Otro ejemplo ¿es verdad que nuestra heladería vende helados? ¿O en realidad hay tres negocios metidos dentro de la empresa llamada genéricamente heladería? Uno puede ser helados para niños, otro los helados para adultos, y uno tercero comida rápida, hot-dogs y esas cosas. ¿Por qué negocios distintos? Porque en cada uno el dinero se gasta de distinta manera y los ingresos provienen de distintas fuentes. Y así. Es importante que el emprendedor defina desde su inicio, y defina bien, el negocio en el que va a estar porque de esa manera está definiendo su largo plazo. Este es el nivel estratégico, que muy pocos emprendedores saben definir.

El tercero es el nivel táctico. ¿Qué vamos a hacer y cómo, cuándo, quién, y con qué? Generalmente detectamos improvisación táctica. El emprendedor, y muchas empresas, se debaten en medio del desorden y no tienen las cosas operativas de manera clara. Están tratando de subirse al carro de la cultura empresarial por las ventanas en lugar de usar la puerta. El ejecutivo, que es además el propietario, enciende la luz en las mañanas, maneja las máquinas, las cuentas y las finanzas, y apaga la luz al retirarse. ¡Y no siempre es por falta de recursos! Nos transformamos o nos rodeamos de todólogos, sacrificando ese bello concepto llamado eficiencia. No usamos herramientas que están a nuestro alcance como pequeños emprendedores y gastamos el dinero que no tenemos en herramientas sobredimensionadas. ¿Qué empresita no tiene un software contable que cuesta sus buenos quintos, cuando para su tamaño le hubieran bastado las potencialidades del Excel de Microsoft? Hay mucha excentricidad, impericia, y falta de sentido práctico en nuestro nivel táctico. Y sin embargo, se siguen creando emprendimientos y siguen desapareciendo por no haber pensado primero en el ambiente ideológico antes que en los montos de inversión, flujos de caja, y demás juguetes de ese tipo.

Los asesores y consultores de emprendimientos Pymes son otro ingrediente de esta sopa mal cocinada. Y nos referimos a la industria, no a personas o negocios de apoyo específicos porque casi todos somos culpables. Es cierto que nuestro negocio no es tanto el éxito del negocio de nuestro cliente sino el del negocio propio, por mucho que lo declaremos líricamente a los cuatro vientos y por todos los medios, pero se nos podría ocurrir y exigir un mínimo más alto de responsabilidad profesional. Un emprendimiento Pyme no es un conjunto de componentes académicos sobre contabilidad o comercialización ni ideas sacadas de libros tipo Hágase rico en 15 días; un emprendimiento es el emprendedor y su capacidad de hacer emprendimientos. Cada vez más mis clientes me preguntan ¿y cómo me ve dentro de cinco años? Y cada vez más mi respuesta es No lo veo. El desconcierto por la respuesta es grande, porque los han convencido de que por asistir a unos cuantos cursos de capacitación o sesiones de entrenamiento los han transformado en emprendedores. Es más, ¡los han convencido de que los han hecho empresarios! Nadie les ha dicho que solamente los han reforzado en su carácter de mano de obra especializada…. Y así los lanzan al ruedo de los leones.

¿Alguna vez han encontrado en un Plan de Negocios, no un capítulo sino un humilde acápite, sobre el emprendedor y sus habilidades, capacidades y motivaciones? En los nuestros sí lo hay.

¿Se puede ayudar a los emprendedores Pymes a ser exitosos? Sí. Nosotros lo estamos haciendo y con mucho éxito, pero lo hacemos de manera distinta a la tradicional: comenzamos por el emprendedor, no por el emprendimiento. Y cuando detectamos que la persona simplemente no sirve para lo que está pensando hacer, se lo decimos y lo orientamos hacia sus verdaderas capacidades. Perdemos un cliente pero ganamos el agradecimiento de él y toda su familia, y un amigo más. Lo más importante en esta materia es lo que llamamos ambiente ideológico del emprendimiento; luego, y muy atrás, viene todo lo demás.

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