La basura como negocio: el caso de Chile

El mercado de la recuperación de residuos está en auge, y es de gran ayuda para el medio ambiente. Acciones como reciclar pueden generar trabajo, dinero, en definitiva, ser un negocio. El Mercurio nos cuenta cómo.

Cada día aparecen en Chile nuevas empresas y alternativas para generar dinero sobre la base de lo que otros botan.

“La basura no existe. Y si existe es porque no hemos encontrado aún qué hacer con ella”. Con esa premisa es que trabaja toda una industria -aún incipiente, pero cada día más popular- que se dedica a la recuperación de residuos, domiciliarios e industriales, para convertirlos en algo más que un desperdicio.

Es que en Chile cada persona produce un kilo de basura. Es decir, los 17 millones de habitantes del país llenan cada 24 horas una cancha de fútbol del Estadio Nacional con cinco metros de altura de residuos y de ese total, sólo un 14% se recupera.

Carlos Rungruangsakorn, académico de la Universidad Andrés Bello, explica que cerca de un 80% del acuerdo que firmó Chile para ingresar a la OCDE incluía puntos que tienen que ver con ecología y reciclaje. De hecho, ese organismo entregó más de 52 recomendaciones al país para que sea más sustentable.

Frente a estas nuevas exigencias en el país haya comenzado una suerte de “fiebre” por la sustentabilidad ecológica, que hoy se muestra en empresas que no sólo buscan recolectar residuos, sino que además ganar dinero por su recuperación.

Es el caso de Modulab, una firma de los diseñadores Pamela Castro y Felipe Ferrer, que llevan ocho años en el negocio de la transformación de residuos, convirtiéndolos en objetos vendibles y utilizables. Para eso han firmado distintos convenios con empresas de recuperación, que les venden desde madera hasta elementos metálicos. En los cines tienen un trato directo y son ellos los encargados de retirar los letreros promocionales de las películas, que finalmente convierten en bolsos o billeteras.

Con este emprendimiento facturan poco más de US$ 130 mil al año, cifra que debería subir ahora que a fines de octubre inaugurarán un local en el Alto Las Condes. Para eso están negociando auspicios “que permitan hacer de la tienda el primer local completamente ecológico del país”, dice Castro.

Un negocio parecido es el de la chilena Tatiana Pagés, que fundó en Nueva York Origomu una tienda que recupera principalmente los plásticos de las latas de refresco o cerveza, para transformarlos en aros, collares o bolsos.

Cartoneros 2.0

Otro es el negocio de Claudia Moreno, de Tricicla, una empresa dedicada a la recolección de residuos y desechos en hogares e industrias. El nombre de la empresa viene del vehículo que usan Moreno, sus dos socios y su marido para recolectar los residuos domiciliarios: un triciclo verde con un motor eléctrico suplementario. Fundada hace poco más de cuatro meses, el modelo de negocios de Tricicla se basa en la recuperación y recolección de desechos domiciliarios e industriales no peligrosos. En el caso de los hogares -por ahora sólo operan en algunas comunas del sector oriente- cobran $4.390 mensuales por el retiro de los productos reciclables en el mismo hogar.

Sin embargo, son pocas las empresas que se dedican a la recolección domiciliaria, principalmente porque ésta es poco rentable. Con suerte, de cada hogar se pueden lograr $5 mil en desechos, ingresos que se diluyen rápidamente al restarles los costos de transporte, recolección y procesamiento.

Las empresas son más rentables, por la alta cantidad -en volumen- de desperdicios que manejan, y porque la ley los obliga a tener compañías especiales que se hagan cargo de sus residuos. Es el caso de Cencosud, por ejemplo, sólo los primeros seis meses del año habría recibido más de US$ 2 millones por vender los cartones y envoltorios que produjo a empresas de reciclaje.

“Hay cerca de 90 tipos de residuos industriales con valor económico, que no se botan sino que se recuperan”, dice Juan Pablo Marín de Eco-Lógica, una empresa que empezó cuando el hermano de Marín, Francisco Javier, partió hace 11 años con “una camioneta y $3 millones”. Hoy, Eco-Lógica es una empresa que planea facturar US$ 2 millones al año desde 2011, cuenta Marín, y ya planean invertir US$ 200 mil en una planta de triaje (que separe la basura recuperable) de edificios de oficinas y el retail .

Pero en esta área también está entrando el gigante Grupo Urbaser-Danner (ex Urbaser-Kiasa), el mayor actor del sector tradicional de la basura (con una facturación anual de US$ 120 millones), que invirtió US$ 2 millones en una planta de recuperación piloto, para comprobar cuánto de la basura que recibe en sus rellenos sanitarios puede ser recuperada en productos con valor comercial. Fernando León, director general de la empresa, explica que la nueva planta es “piloto”, porque si bien se calcula que entre el 10% y el 30% de los residuos hoy se pueden recuperar, quieren probar empíricamente el negocio.

En el intertanto, también planean la llegada al Perú, de la mano de su división de manejo de residuos mineros.

US$ 66 millones

son los que mueve al año el negocio de disposición final de la basura domiciliaria e industrial en Chile. El de la recuperación llega a los US$ 24 millones.

Fuente: rseprohumanablog.cl

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