Los que suben y los que bajan… ¿Qué hacen y cómo les está yendo?

Hace apenas dos años, Chris Cernich trabajaba anónimamente analizando datos sobre autos usados en la sede principal de Ford Motor Co., en Detroit. Hoy, es uno de los hombres más poderosos en Wall Street. Su opinión puede crear fortunas o derrumbar imperios.

Este hombre de 46 años es la nueva cabeza de la división de investigación de fusiones y adquisiciones y de conflictos entre accionistas de la firma Institutional Shareholder Services Inc. (ISS). Pese a tener un título tremendamente complicado, su trabajo es relativamente simple. Cernich asesora a algunos de los accionistas institucionales más grandes del mundo sobre cómo votar en caso de fusiones, enfrentamientos por delegación de poderes y asuntos de gobierno corporativo.

Los clientes, que en su mayoría son fondos de inversión, aseguradoras y fondos de pensiones, casi siempre siguen las recomendaciones de ISS, principalmente porque no pueden destinar recursos a la gran cantidad de votaciones que se registran periódicamente en las empresas que forman parte de sus portafolios.

Eso significa que Cernich a menudo puede representar los votos decisivos que determinan si se aprueba una fusión o la nominación de miembros disidentes a la junta directiva de una empresa

A muchos en Wall Street ya les preocupaba la desproporcionada influencia de ISS, la cual opera desde una parca oficina a casi 500 kilómetros de Nueva York. El nombramiento de Cernich ha dejado perplejos a muchos, especialmente porque saben muy poco de él.

“La gente aún no lo ha visto en acción”, señala Charles Nathan, copresidente del grupo de trabajo dedicado a gobierno corporativo en la firma de abogados Latham & Watkins. “Por lo tanto, tenemos razones para sentir incertidumbre y no sabemos si las cosas seguirán igual o si se harán de una manera diferente en ISS”.

Cernich ha tomado una ruta poco usual para llegar al corazón de Wall Street. Estudió letras y tiene un doctorado en literatura estadounidense de la Universidad de Michigan. Posteriormente, pasó cinco años en la ciudad de Ann Arbor diseñando y haciendo muebles personalizados, como juegos de comedor y escritorios.

“Ahora está en un mundo diferente”, dice John Knott, un profesor de literatura jubilado que tuvo a Cernich como asistente en la Universidad de Michigan. Knott aún tiene algunos muebles que su colega le hizo de árboles que cayeron en el patio trasero de su casa.

Cuando el trabajo físico se volvió demasiado pesado, Cernich decidió obtener una maestría en administración de empresas de la Universidad de Michigan. Entre 1999 y 2008 trabajó en Ford Motor Co., donde hacía análisis financieros para diferentes proyectos de minivans, entre otras labores. Eventualmente ascendió hasta convertirse en director financiero de la división de venta de vehículos usados de Ford, la cual mueve US$9.500 millones.

Después de 10 años en Ford, Cernich comenzó a buscar empleo como director financiero en firmas medianas. Mientras tanto, un amigo de su hermana pasó su currículo a una pequeña firma llamada Proxy Governance, que hace lo mismos que ISS, pero usualmente tiene menos influencia. Su habilidad para redactar y para leer estados financieros fue clave para que Proxy Governance lo contratara.

Después de dos años en ese empleo, recibió una llamada. Se trataba de Chrisopher Young, un competidor que trabajaba para ISS. Young se preparaba para dejar la firma y pensó que Cernich sería un buen candidato para reemplazarlo, en parte porque no le tomaría mucho tiempo hacer la transición.

La transferencia del cargo, que se llevó a cabo en junio, dejó preocupados a algunos en el cerrado club de abogados y encargados de fusiones de Wall Street. Young era uno de los suyos, habiendo trabajado como abogado en la firma Sullivan & Cromwell y como banquero en Bear Stearns.

Pese a sus diferencias, Cernich dice que su estilo no será radicalmente diferente al de Young. Hará lo que se ajuste a los intereses de los accionistas, afirma.

Eso implica mirar a los fundamentos de cualquier fusión: las declaraciones de ingresos, estados de cuentas, antecedentes del equipo gerencial y la trayectoria de los nominados a miembros de la junta directiva.

Cernich asegura que es consciente de las acusaciones de exceso de poder de ISS. Sus recomendaciones jugaron un papel crucial en las grandes batallas por delegación de poderes de los últimos años, incluyendo la feroz, y exitosa, lucha del inversionista Nelson Peltz para conseguir dos asientos en la junta directiva de H.J. Heinz Co. en 2006.

“No nos preocupa que nos consideren como el imperio del mal, pero sabemos que existe esa preocupación”, reconoce Cernich. “Estamos concentrados en nuestras responsabilidades y no estamos interesados en poner y quitar reyes”.

Autor: Gina Chon. WSJ.

POR OTRA PARTE, ¿QUÉ FUE DE LOS PROTAGONISTAS DE LA ÚLTIMA DEBACLE? ¿QUÉ PIENSAN Y CÓMO LES HA IDO?

La crisis financiera que tuvo su punto culminante con la bancarrota de Lehman Brothers Holdings Inc. hace dos años, trastornó las carreras de algunos de los principales ejecutivos y operadores de Wall Street que estuvieron en el epicentro de la debacle. Un vistazo a lo ocurrido desde entonces con algunos de los protagonistas.

Richard Fuld Jr: remuneración total en los últimos 10 años: US$457 millones

El presidente de Lehman sigue convencido de que la quiebra de la firma fue causada por las condiciones caóticas del mercado, rumores descontrolados y la actitud del gobierno estadounidense. “No hay nada en este perfil que corresponda a una compañía en bancarrota”, declaró el mes pasado ante el Congreso de Estados Unidos al describir las finanzas de la empresa.

Fuld, que todavía visita de vez en cuando sus lugares favoritos en Nueva York, como el restaurante Brasserie, es el dueño y gerente de la consultora Matrix Advisors LLC. En mayo, se incorporó a la corredora Legend Securities Inc., aunque no está claro cuáles son sus funciones.

Martin Sullivan y Joseph Cassano: AIG le debe al gobierno de EE.UU. más de US$90.000 millones

Sullivan abandonó American International Group en junio de 2008, cuando se multiplicaban las pérdidas ocasionadas por la venta de derivados ligados a valores hipotecarios. La crisis empezó en la filial de productos financieros de la aseguradora, encabezada por Cassano. En junio, Cassano señaló en el Congreso que sus decisiones habían sido “prudentes”. El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. decidieron no presentar cargos en su contra tras investigaciones.

La firma de seguros Willis Group Holdings PLC anunció la semana pasada la contratación de Sullivan en calidad de vicepresidente de la junta directiva. Su función es expandir una nueva división global encargada de atender a los grandes clientes.

Charles Prince y Robert Rubin: Citigroup Inc. registró US$58.000 millones en rebajas contables relacionadas con las hipotecas ‘subprime’ y otros activos de riesgo

A mediados de 2007, Prince declaró que “mientras la orquesta siguiera tocando, había que salir a bailar. Y seguimos bailando”. Los riesgos excesivos le costaron a Prince su puesto a la cabeza de Citigroup en noviembre de 2007. En la actualidad, el Estado es dueño de 18% del banco.

En abril, Prince repitió tres veces ante el Congreso que se sentía muy apenado de que la crisis haya tenido un impacto tan devastador y que millones de estadounidenses hayan “perdido sus hogares”. Rubin manifestó que no fue “una parte importante del proceso de toma de decisiones”, a pesar de recibir un salario de unos US$115 millones en los nueve años que se desempeñó como miembro de la junta directiva y uno de los principales asesores del banco.

El ex secretario del Tesoro pasó a integrar recientemente las filas del exclusivo banco de inversión Centerview Partners, en el que trabaja con los principales clientes y asesora sobre desarrollo estratégico.

Kenneth Lewis: no recibió ni salario ni bonificaciones en 2009

Lewis fue amenazado con perder la presidencia ejecutiva de Bank of America, donde también lideraba la junta directiva, si no concretaba la compra de Merrill Lynch.

Desde que dejó el banco, Lewis pasa el tiempo con su familia mientras decide sus próximos pasos. Fue demandado en un caso civil por el fiscal general de Nueva York, Andrew Cuomo, por la compra de Merrill, la que calificó como un “éxito financiero y estratégico absoluto”.

Autor: Matt Phillips, Jonathan Cheng y Stephen Grocer. WSJ.

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