La Misión en una organización

La Misión es la razón para la existencia de una organización; esto hace que sea una pieza vital para los que participan en ella al conferir Valor a toda la estructura y su posición en la sociedad. Una organización  sin Misión es como un velero sin brújula.

Una Misión no es una declaración vacía, como acostumbramos a verlas colgadas de las paredes de las oficinas. Una Misión contiene cuatro (4) elementos que la constituyen: un propósito, una estrategia, los valores de la organización, y las normas o pautas de comportamiento.

El Propósito es la parte filosófica de la Misión. Da una explicación de por qué existe la organización, o lo que es lo mismo, en beneficio de quién se hace todo el esfuerzo. La Estrategia es la lógica comercial, el cómo se hacen las cosas. Es la definición del área de negocios de la organización. Los Valores son las convicciones, las creencias que mueven a todos los participantes, la ética de la misma. Y las Normas de Comportamiento son las instrucciones, las pautas de uso, las líneas de comportamiento de los participantes, las normas de conducta. Todas, en conjunto y alineadas, conforman la Misión de la organización.

la Misión es mucho más que una simple declaración; el verdadero sentido de la Misión aparece cuando se tiene “sentido de la Misión”, es decir, es aceptada y desarrollada por todos los participantes. Cuando la organización desarrolla sentido de la Misión logra las siguientes ventajas: logra lealtad y compromiso, adquiere una herramienta robusta de selección y entrenamiento de su personal, gana una mayor cooperación de todos los participantes.

¿Cómo se crea un sentido de la Misión? Primero, haciendo el trabajo intelectual de definir los cuatro elementos de la Misión de manera clara y distinguible. Segundo, difundiendo y posicionando el concepto de la Misión en la mente de los participantes. Para esto hay que seguir ciertas pautas que dicta la experiencia: a) crear el sentido de Misión es un trabajo de años, no de largo plazo; b) aplicar la lógica kaizen, poco a poco; c) aplicar el ejemplo, que es mejor que las palabras; d) aplicar una política de dirección abierta, de directivos presentes; e) debe haber continuidad en la cúpula dirigente y en sus políticas; f) la declaración de Misión debe tener personalidad propia, no ser confundida con un instrumento melifluo y declaratorio; g) la declaración de estrategia y valores debe ser simultánea, y ambos deben apoyarse y generar cursos de acción; h) la Dirección debe concentrarse en el enlace entre los comportamientos y los valores definidos en la Misión.

¿Toda organización debe tener una Misión declarada? hay tres oportunidades en que no es conveniente declararla. Cuando la estrategia adolece de exceso de flexibilidad, es cambiante e incierta. Cuando no existe estabilidad en la cúpula directiva. Y cuando existen diferencias y conflictos en el seno de dicha cúpula.

¿A qué equivale la Misión en un a organización? Para comprender su importancia, pruebe a responderse la siguiente pregunta: ¿a cuál barco preferiría subirse para efectuar un viaje? ¿A uno con un buen Capitán pero sin brújula, o a uno con un buen Capitán y con una buena brújula? La Misión es la brújula de la organización. Nos dice adonde vamos y por que hemos tomado ese rumbo.

Fuente: traducido y condensado del libro Mission & Business Philosophy, de Andrew Campbell y Kiran Tawadey, por Carlos Duarte M, Director de CDMCost Consultores SAS (Colombia).

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