George Soros tiene una inversión de US$27.000 millones en un hombre: Keith Anderson.

George Soros tiene una inversión de US$27.000 millones en un hombre: Keith Anderson. Anderson es el director general de inversiones de Soros Fund Management, el fondo que alberga la fortuna de Soros, de 79 años.

Mientras Soros tiene un alto perfil público, Anderson evita las cámaras. Muchos en Wall Street ni siquiera saben que él administra el dinero de Soros, un estatus que lo convierte en uno de los inversionistas más poderosos. Desde hace mucho tiempo rechaza pedidos de entrevistas televisivas, esquiva discursos públicos, y evita ir a los Hamptons (el balneario de los ricos y famosos de Nueva York). En cambio, prefiere pasar sus vacaciones de verano cada año con la familia de su esposa en Suecia.

Luego de reunirse con los corredores del fondo, Anderson acostumbra volver a su oficina, donde se encierra a revisar pilas de informes de investigación y artículos de noticias. Suele debatir sobre las inversiones durante conversaciones intensas y privadas con Larry Fink, jefe de BlackRock Inc.; Stanley Druckenmiller, el ex director del fondo de Soros y con Paul Tudor Jones, director del gigante de fondos de cobertura Tudor Investments.

La timidez tiene un propósito: si Anderson hiciera públicos sus argumentos podría quedar atado a ellos, y sería menos probable que cambiara sus opiniones si surgiera nueva información, ha señalado.

Una revisión de registros de corretaje y entrevistas con personas que conocen a Anderson, de 50 años, demuestra su estilo flexible. Luego de comprar acciones de forma enérgica durante 2009, por ejemplo, Soros Fund Management regresó hace poco a la cautela, y vendió acciones bancarias, apostó contra las monedas de países endeudados y colocó alrededor de 10% del fondo en inversiones en oro.

El fondo ganó 29% el año pasado y subió un promedio de 22,4% anual entre 2007 y 2009. Eso se compara con una pérdida de 2,5% para el Standard & Poor’s 500 y un avance de menos de 2% para el fondo de cobertura promedio, según Hedge Fund Research Inc. En lo que va del año, el fondo de Soros ha subido alrededor de 2% en comparación con una pérdida de 3% para el mercado bursátil en general.

Hijo de un camarero, Anderson creció en el estado de Massachusetts, y luego de obtener un MBA de la Universidad Rice comenzó a trabajar para la firma de inversión Criterion Asset Management en Houston. Tras un año en el banco de inversión First Boston, hoy parte de Credit Suisse Group, fue reclutado para trabajar en BlackRock.

Como jefe de la división de renta fija y director general de inversiones, Anderson condujo el gran crecimiento de la firma durante las dos décadas siguientes. Su premio fue un total de más de US$33 millones de compensación en 2006 y 2007, los únicos años en que se divulgaron sus honorarios.

En BlackRock se sentía cómodo exponiendo sus puntos de vista, que intimidaban a algunos gerentes de menor rango, según una persona que trabajó con él.

El puesto que hoy ocupa Anderson le encaja muy bien porque, como Soros, disfruta anticipando las tendencias macroeconómicas, señala Fink, el líder de BlackRock.

La clave del estilo de inversión de Anderson es buscar información y otros datos que contradigan el consenso en un mercado, industria o inversión, e intentar actuar con rapidez, antes que los rivales.

Anderson conoció a Soros a fines de 2007, y conectaron de inmediato. Ambos veían perspectivas sombrías para el sistema financiero. Ese año, el fondo Obsidian, de BlackRock, ganó 30% gracias a compras de seguros de hipotecas de alto riesgo, entre otras apuestas, según un inversionista.

Sumarse al fondo de Soros fue una decisión riesgosa. Druckenmiller, el predecesor de Anderson, tuvo mucho éxito antes de alejarse tras el fin del auge tecnológico en 2000. Pero una sucesión de ejecutivos fracasó en su intento por mantenerse en el puesto.

Contratado en febrero de 2008, Anderson adoptó una estrategia optimista y se concentró en acciones que pudieran subir si la economía se recuperaba. Él y su equipo compraron acciones como las de Ford Motor Co., que subió 340% en 2009, y también del minorista Coach Inc., que triplicó su valor.

Este año, sin embargo, cuando Anderson vio cómo los mercados castigaban a Grecia y otros países europeos por sus pesadas deudas, decidió que era hora de cambiar su postura otra vez, según personas al tanto.

El temor actual de Anderson: gran parte de la recuperación económica fue producto de tasas de interés bajas y una política fiscal flexible. Eso podría tener que ser revertido en medio de crecientes preocupaciones por los fuertes gastos del gobierno. A medida que la ayuda proveniente de esas políticas se desvanece, las economías globales podrían verse afectadas, ha sostenido.

Por eso Anderson está comprando inversiones defensivas como el oro, con 15 millones de acciones de Novagold Resources Inc. que se suman a los más de 5,5 millones de títulos de SPDR Gold Trust Gold Shares. Además, se está deshaciendo de sus posiciones en bancos, como los 95 millones de acciones que vendió de Citigroup en el primer trimestre.

Autor: Gregory Zuckerman, WSJ

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