¿Qué hace que un budista sea un estratega exitoso?

Cada vez que se sabe de un estratega en acción, hay un antecedente que es recurrente en una gran parte de los casos: estudia o practica el budismo en alguna de sus vertientes y escuelas. Y hay otro aspecto que también es recurrente: es un estrategaz exitoso. ¿Por qué? Por esa característica que tiene esta filosofía (o creencia, dado el caso), de mirar y enfrentar la realidad tal cual es, sin hacer mención ni tomar interés en sus interpretaciones. Por la aparente indiferencia del budista, de mirar el flujo de la vida y reconocerlo en su esencia. Esto nace de las enseñanzas propias del budismo.

La 1ª Gran Verdad de Buda nos dice que el sufrimiento, el desasosiego, existen per se. No nacen producto de una situación o circunstancia. Su existencia obedece al quiebre de expectativas entre una felicidad anhelada como destino y la realidad que nos circunda y condiciona. Esto implica adqjuirir la capacidad de detectar y mirar esa realidad sin lentes ni cristales ni colores producto de una creencia o de una ideología. El budista es un neutro total, por lo que nunca va a adoptar actitudes de ningún tipo, ni triunfalistas ni derrotistas. La realidad es lo que es, no lo que parece. A partir de ahí, es fácil diseñar una estrategia en cualquier ámbito, sea el comercial o el político o el amoroso.

La 2ª Gran Verdad nos habla de que el origen del sufrimiento es el aferrarse al deseo, sea cual fuere. ¿Deseamos vender, o ganar unas elecciones, o el corazón de una persona? Si nos aferramos a la idea, nos apegamos, vamos a flotar siempre en el mar de la incertidumbre. Si diseñamos caminos para conseguirlo y trabajamos empeñosamente en ello, sin pensar en lo que buscamos (desapegadamente), lo más probable es que lo consigamos. Un budista tiene la capacidad de generar y diseñar estrategias sin pasar por el filtro del apego; simplemente le nacen a partir de una objetiva identificación de la realidad.

La 3ª Gran Verdad nos habla de que la solución del sufrimiento es el anular la causa, el apego al deseo. Por lo tanto, la estrategia diseñada carece totalmente de tintes de ningún tipo, incluso morales. Un budista no pone anclas a su pensamiento ni a su acción. Yo siempre digo, agresivamente por cierto, que un budista no cree en nada, ni en Buda siquiera. Por lo tanto, al perfilar una acción (diseño de estrategia), ésta nace ejecutable, sin prejuicios que la condicionen, con el apego totalmente anulado.

Finalmente, la 4ª Gran Verdad nos habla de que nosotros somos quienes nos definimos los límites de nuestro pensar y de nuestro actuar.  No existen ni premios ni castigos en esta vida, aparte de los que nosotros mismos nos generamos. No existe un cielo o un infierno, aparte de los propios nuestros. El budista acomoda su acción a lo que entiende como obtenible. Es la experiencia la que nos dirige, no la idea.

Visto desde este punto de vista, es fácil comprender el por qué de las capacidades de los budistas para diseñar estrategias. Su mente está orientada a generarlas y a hacerlas exitosas. ¿Cómo se puede contrarrestar una estrategia así? Solamente con otra estrategia generada por alguien que piense de la misma manera. Otro budista.

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