Un buen motivo para aplicar el Costo Objetivo o Target Cost

Todo el cuerpo ejecutivo estaba presente, citado por ese señor de mediana edad que llegó acompañado de un asesor y de un grueso libro muy bien empastado. Era el propietario.

– Señores, los cité para informarles que las cosas van a cambiar a partir de ahora. Esto que ven aquí – y mostró el grueso y elegante empaste – es el Plan de Negocios que la Consultora me presentó, y cuya mayoría de cerebros de ese entonces está aquí sentado en estos momentos como mis ejecutivos. ¿Recuerdan qué dice el Plan? Me prometieron una TIR de un 28% y por esa promesa yo invertí US$ 1 millón en esta empresa.

Los aludidos se sintieron amenazados, y los asientos comenzaron a sonar de los movimientos de caderas y nalgas que produjeron esas palabras.

– Sí, invertí US$ 1 millón. ¿Y qué sucedió? El primer año, tuvimos pérdidas. Ya me lo habían advertido en su estudio, pero no en la magnitud que tuvimos. El segundo año, la tasa de Rentabilidad llegó al 7%; el tercero, al 9%, el cuarto al 8%, y así hasta el décimo año de operaciones en que la rentabilidad llegó al 9,5%. Les pregunto ¿y qué pasó con ese 28% que me prometieron?

Los ejecutivos se miraron nerviosos. Las carrasperas, los ruidos de sillas, hasta que el Gerente General pidió la palabra….

– Señor, por una parte la TIR no es igual a la rentabilidad. Y además, no olvide la tremenda crisis por la que hemos pasado y que aún soportamos….

– La crisis es la excusa de los incapaces, señor Lopez. Y en cuanto a eso de la TIR y la rentabilidad, le acepto el argumento y me hubiera contentado con la mitad, un 14%. Le pregunto ¿dejaron de cobrar sus jugosos sueldos ustedes por la crisis?

Nadie contestó. La respuesta era obvia.

– Resulta que ustedes cobran por no cumplir lo que ustedes mismos prometieron, y para el que pone el capital le quedan las sobras… si es que sobra. Hermosa cosa ¿verdad?

– Bueno, esto va a cambiar a partir de ahora. Inauguraremos la implantación del sistema de Costos Objetivo o Target Cost: del total de la torta generada, un 14% será para mí en forma automática como utilidad. El resto del 86% se distribuirá entre la mano de obra, la materia prima, los gastos de fabricación y servicios. Ustedes verán cómo se las arreglan para funcionar con eso ¡sin disminuir las ventas ni la capacidad instalada usada! Comiencen a planificar y a simular: si no les da, usen lo que aprendieron en la Universidad. Se terminaron los días en que se pagaban igual los sueldazos, ganara o perdiera la empresa. Ahora, si no les da, ¡comerán pasto señores!

– ¿Quieren más detalles? Mi asesor de costos, aquí presente, se los explicará mejor que yo.

Y tomando el libro bellamente empastado, se levantó y abandonó la sala.

Esos son los Costos Objetivo o Target Cost. Y ese puede ser un buen motivo para implantarlo.

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